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lunes, 16 de mayo de 2011

Entrevista a Monseñor Oscar Jose Velez; Presidente de la Corporación Desarrollo y Paz del Cesar

Lunes 16 de Mayo de 2011 - 12:00 am
Un siervo de Dios, al frente del desarrollo y la paz del Cesar
Que el territorio cesarense sea un escenario en el que se construyan relaciones respetuosas entre sociedad civil, instituciones y empresas y que éstas conlleven a la concreción de pactos territoriales en favor de la dignidad humana y el desarrollo integral en armonía con la naturaleza es una meta hacia la cual ya se camina en el departamento.
Esto, en el marco de lo que se denomina Programa de Desarrollo y Paz, PDP, en el que tienen asiento personas, comunidades, organizaciones, instituciones, empresas e instancias de cooperación que estén interesadas en asumir la responsabilidad por un departamento que necesita la generación de condiciones para el desarrollo integral de todos sus habitantes.

Todo comenzó en 28 de octubre de 2008, cuando veinte instituciones, de distinta naturaleza, firmaron un acuerdo de voluntades para echar a rodar este proceso en el Cesar. Sin embargo, era necesario conformar la entidad que sería la responsable de acompañar las dinámicas y procesos que desde el PDP promoverán las condiciones de desarrollo humano que identifiquen, acuerden, proyecten, y por las que trabajarán durante los próximos años de vida del programa.

Esta entidad fue creada el 19 de abril de 2010, con el nombre de Corporación de Desarrollo y Paz del Cesar, CDP, cuyo presidente es el Obispo de Valledupar, Monseñor Oscar José Vélez Isaza. Acerca de este tema, Vanguardia Valledupar habló con el prelado.

Vanguardia Valledupar: Monseñor ¿cómo recibe este nombramiento?

Monseñor Oscar José Vélez Isaza: “Hay que decir que la Diócesis ha estado desde comienzo del proceso, desde que se firmó el acuerdo de voluntades hasta el 31 de marzo pasado, que ya la Corporación me eligió a mí como presidente de la Corporación de Desarrollo y Paz. Lo recibo con un gran compromiso con el Cesar. Simplemente pienso que es parte de la vocación de uno y de la vocación de la iglesia con los PDP”.

V.V.: Monseñor, mirando un poco la razón de ser del programa y la realidad que vive el departamento, con relaciones tan fracturadas, se puede advertir que el que viene es un trabajo muy duro.
M.O.J.V: Sí, como tú dices, yo creo que el PDP tiene tres ejes fundamentales, que son el respeto por la vida, por la dignidad humana y por la armonía y el respeto por la naturaleza; y tenemos una violación de la naturaleza en todos sus campos; por parte de muchas entidades se ha venido mostrando cómo unos signos de que las cosas pueden ser muy difíciles de cara al futuro; por otra parte, porque hay muchas victimas de estos conflictos que están buscando que todos sus derechos sean reconocidos y no es fácil; ha habido ya voces de que también los grupos de guerrilla se están volviendo a hacer presentes en el Cesar, fuera de las bandas criminales que también están; entonces hay una situación muy difícil en este momento. Yo la miro de todas maneras con esperanza, sino no nos meteríamos en un programa de estos, no estuviéramos confiando que podemos incidir, ¿y cómo podemos incidir? Yo creo que fundamentalmente a través de los PDP que son la organización de la comunidad”.

V.V.: ¿Cómo es esta incidencia?
M.O.J.V: “Pretendemos organizar a la sociedad civil, las comunidades, formar sus líderes y liderezas para que de alguna manera pueda incidir y proteger sus derechos y se puedan tejer una serie de relaciones sanas que permitan un auténtico desarrollo”.

V.V.: ¿Cual es exactamente el papel de la Corporación dentro del Programa?
M.O.J.V.: “La Corporación es la que realmente va a sustentar y a apoyar el programa; no es lo mismo, pero el programa surge de una corporación. Hasta el momento hemos estado más enfocados hacia la constitución de la Corporación porque si no hay quien organice y viabilice, pues no se van a poder dar las cosas; entonces hemos constituido la Corporación jurídicamente, ver qué entidades querían comprometerse con ella y que de cierta manera pudiéramos tener una cierta comunión de ideales porque no podíamos juntar el agua y el aceite. Entonces, de muchas entidades que iniciaron el acuerdo de voluntades, al final quedamos, para constituir la Corporación: la Diócesis de Valledupar, la Universidad de Santander, UDES; la Fundación Universitaria del Área Andina y Carboandes. En este momento se ha vinculado también la Cámara de Comercio de Valledupar y estamos buscando otras entidades que puedan entrar”.

V.V.: Entiendo que ustedes han hecho ya un diagnóstico inicial.
M.O.J.V.: “Sí. El año pasado se hizo un diagnóstico de las comunidades y estamos como a punto en este momento de poder ingresar a desarrollar el programa”.

V.V.: Teniendo en cuenta que las comunidades del Cesar han sido muy golpeadas por diferentes factores ¿existe desconfianza en ellas?
M.O.J.V. “Precisamente por todo lo que ha pasado no deja de haber mucha desconfianza hacia las entidades que van y vienen y que quieren incidir en la comunidad, hay un problema de desconfianza; sin embargo, yo pienso que hay una ventaja para nosotros. Por una parte, a pesar de las dificultades que no han faltado en la iglesia, yo puedo decirte una cosa: En la inmensa mayoría de las comunidades hay una gran confianza hacia la iglesia, uno llega y por lo general las personas son muy abiertas, cuando ven que la iglesia está ahí, como dicen que la iglesia no tiene otros intereses distintos que el bienestar de las personas; entonces, a pesar de que hemos llegado a comunidades en las que han estado presentes grupos armados ilegales, la iglesia despierta confianza porque dicen realmente “ustedes sí van a poder ayudarnos”. Esa parte de confianza es muy definitiva para un programa de estos, que no se vayan a sentir utilizados porque piensen que queremos sus votos o tenemos intereses económicos, no; saben que la iglesia va a prestarles un servicio, entonces la iglesia abre las puertas”.

V.V.: Monseñor, pero esto es, además, un buen síntoma de que las personas ya sienten que Dios es el único que puede solucionar estas crisis.
M.O.J.V: Sí. Por lo menos en parte es eso, parte es esa confianza porque la iglesia siempre ha estado con las comunidades aún cuando ha pasado lo más grave, nunca hemos dejado de estar ahí; muchas veces no tenemos todos los recursos, todos los instrumentos, pero estamos ahí y es a donde la gente puede acudir. Y yo pienso que de todas maneras hay que hacer un reconocimiento a todos los que en el pasado han trabajado aquí a nivel de iglesia, porque han hecho un trabajo serio, que nunca ha habido una alianza con grupos de una clase u otra sino que la iglesia ha sabido estar en el sitio en el que tiene que estar y eso estamos capitalizándolo hoy precisamente para poder impulsar este PDP”.

V.V.: ¿Existen en este programa unas metas, unas fechas?
M.O.J.V: Si. Hay metas, pero también hay que decir que las vamos a ir construyendo con las comunidades. En parte lo que más necesitábamos era tener esto, las comunidades sobre las cuales construir lo que queremos hacer. No es como alguien que viene de afuera y trae un producto y la comunidad simplemente lo recibe, no; lo que hay es que despertar a la comunidad y así poder descubrir cuáles son las acciones que ellos necesitan para poder avanzar en el campo del desarrollo y de la paz. Una de las cosas más urgentes que tenemos ahora es ampliar la base de la corporación”.

V.V.: ¿Cuál es la invitación que le hace usted al pueblo cesarense para que aporte a este proceso?
M.O.J.V: “En este momento estamos cinco entidades, que son entidades muy distintas, pero que sabemos que para poder consolidarnos necesitamos abarcar mucho más; por ejemplo, en el campo de la empresa privada, de otras instituciones sociales, esa es la primera invitación. Nosotros vamos a estar yendo a distintas entidades a visitarlos para que ingresen a la Corporación, para que le aporten desde su propia realidad, pero también que faciliten que estas buenas ideas que tenemos puedan darse. Sabemos que así como lo han hecho en muchos lugares del país, la CDP, por ejemplo, del Magdalena Medio es histórica y estos también lo podemos hacer aquí, pero también tenemos que unirnos nosotros”.
Publicada por: María Ruth Mosquera / VANGUARDIA

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