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martes, 1 de marzo de 2011

Qué es y porqué nace el Programa de Desarrollo y Paz del Cesar

QUE LA VIOLENCIA NO ES EL CAMINO PARA SUPERAR LOS CONFLICTOS, es un aprendizaje que hemos pagado caro, con altas cuotas de sangre, dolor y atraso. Y que detrás de un acto violento, existen espirales de odio y venganza, así como las opciones equivocadas de desprecio por la vida, no pensar en un futuro mejor, y no ser conscientes de que probablemente se tendrá como respuesta una reacción más intensa y destructiva, es otro aprendizaje que ha quedado registrado en la historia de nuestro país, y de la región Caribe.

Parte de esa historia explica la forma como se expresan en la actualidad las relaciones sociales, políticas, económicas y humanas en nuestros territorios. Dejando consigo, saldos nefastos de desconfianza y de antagonismos como el “amigo – enemigo”, cuya semblanza es representación de discordia e imposibilidad de construir de manera incluyente, responsable y coherente las condiciones de dignidad humana y desarrollo integral que nos merecemos.

La violencia y los conflictos, lejos de ser los problemas centrales, reflejan en el fondo desafíos de injusticia, exclusión e inequidad ampliamente evidenciados y demostrados a través de indicadores de pobreza, desnutrición, analfabetismo, corrupción, impunidad, entre otros.

En medio de esas realidades nacen los PDPs, o Programas de Desarrollo y Paz, ampliamente conocidos como expresiones de la sociedad civil organizada, que hoy, luego de 15 años, son 20 en todo el país, y son portadores de un mensaje eminentemente humanista en el que se estima la importancia de que comunidades, organizaciones y redes sociales generen espacios de diálogo y reflexión frente a la forma como se ha vivido y se está viviendo, los desafíos por superar, así como las acciones por emprender, para luego establecer diálogos con las Instituciones del Estado y las Empresas en aras de construir acuerdos territoriales sustentados en el respeto y valoración de los demás.

Los PDPs, son el resultado de alianzas y acuerdos territoriales que ponen sobre la mesa la necesidad de instituir el respeto por la vida, la vigencia de los Derechos Humanos, la participación de las comunidades en la construcción del municipio y departamento que se quiere, la inclusión de comunidades en dinámicas justas y equitativas de desarrollo, así como el cuidado del medio ambiente para nuestro bienestar y el de las futuras generaciones.

Pero además, los PDPs ratifican la pertinencia del quehacer de las Instituciones del Estado, de su proceder legítimo, así como del incremento de las capacidades para que sean éstas, desde la perspectiva del Estado Social de Derecho, las garantes de los derechos y libertades de todas las personas que coexistimos en un territorio.

Para el caso del Departamento del Cesar, el PDP Cesar, avanza en la elaboración de un diagnóstico participativo que recoge la mirada de líderes y lideresas de organizaciones y comunidades, así como la identificación de las líneas de acción a través de las cuales se aportará en la generación de condiciones para que la dignidad humana y desarrollo integral en armonía con la naturaleza sea una realidad.

Otro paso importante en la vida del PDP Cesar, tiene que ver con la constitución de la Corporación Desarrollo y Paz del Cesar; organización que nace con el propósito de dinamizar las acciones, alianzas y relaciones necesarias para que el PDP represente un aporte desde la Sociedad Civil en la construcción del desarrollo y la paz del Departamento. Sus miembros fundadores son: la Diócesis de Valledupar, la Universidad de Santander, Carboandes S.A y la Fundación Universitaria del Área Andina. Son invitados permanentes a las sesiones de Junta Directiva de la Corporación la Embajada de Suecia, y el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD.

Más allá de lo avanzado, lo realmente desafiante tiene que ver con lo que falta por construir, y que a su vez sugiere la articulación de esfuerzos de todas las organizaciones e instituciones que tienen como propósito compartido aportar en la construcción del desarrollo y la paz para el departamento del Cesar.

La experiencia de otros PDPs nos enseña que sí es posible transformar realidades, que sí podemos llegar a los estándares de ciudadanía que requiere nuestro país, y que el potencial de los seres humanos que habitamos éstas tierras es una oportunidad para trabajar creativa y colectivamente por el beneficio y bienestar de todos y todas sin distinción. La decisión, y acción en consecuencia está en nuestras manos.

Fabio Alberto Canchila Castro
Programa de Desarrollo y Paz del Cesar
Director
artículo publicado en el pilon del día 1 de marzo de 2011 ver artículo





















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